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Decoración


  • Haz que tu casa sea única y te haga feliz

    ¿Reconoces el olor de tu casa? O el color de las paredes, el tacto de cada cojín... Utiliza tus cinco sentidos para hacer que tu casa sea única y especial, y te aporte energía positiva y las mayores dosis de bienestar.
    Hay espacios que nos acogen y nos aportan bienestar, aunque no sepamos explicar muy bien el porqué. Recibimos información a través de los cinco sentidos (vista, oído, olfato, tacto y gusto), y es la suma de todos ellos la que nos da una percepción completa del entorno. Algunas personas son más sensibles a los estímulos visuales, a otras les influyen más el tacto, el aroma, o incluso los sonidos... Te proponemos hacer un viaje imaginario por los sentidos y saber cómo utilizarlos para hacer que tu casa sea más especial.

    La vista: usa el color 
y tus fotos más felices

    La vista es la reina de los sentidos: nos da la primera impresión y "detecta" si estamos en un lugar luminoso u oscuro, cálido o frío, alegre o triste... La primera información nos llega con el color. Los tonos claros y suaves son perfectos para zonas de descanso, donde busques la relajación, y los colores intensos (rojos, amarillos...) para zonas de actividad.

    Una vez elegido el color que más te inspire, apúntate a la "fototerapia". Decora la casa con fotos de momentos felices con personas queridas y con objetos atractivos que te hagan sentir realmente bien. Y deja que la vegetación entre en casa. Según un estudio japonés, "ver árboles puede alargar la vida hasta 5 años", además de estimular la creatividad y la productividad, y mejorar la salud.

    Olfato: el olor es el ADN de tu casa

    ¿A qué huele tu casa? El olfato es el sentido que evoca las sensaciones más primarias. Seguro que identificas tu casa con un olor único fruto de la mezcla de materiales, personas, productos de limpieza, alimentos... En definitiva, un aroma de todo lo que “habita” la casa. Se podría decir que este olor es el ADN de tu casa, así que haz que sea un aroma agradable que te haga sentir bien. Para ello, ventila a diario y evita los productos de limpieza con tóxicos y los materiales con disolventes muy agresivos (y muy olorosos). Hay muchas opciones para aromatizar tu casa con la fragancia que te guste, eso sí, cuanto más natural sea (frutas, flores, hierbas aromáticas...), mejor.

    El oído: los sonidos de la naturaleza

    Para estar en armonía con tu casa, inspírate en la naturaleza. Coloca plantas de grandes hojas en el balcón para oír el sonido del viento acariciándolas, coloca una fuente artificial si te gusta escuchar el murmullo del agua... Evita el eco y la sensación de vacío con la ayuda de los materiales. Cuanto más densas sean las telas –cortinas, tapicerías y alfombra– mejor absorberán las vibraciones y ruidos.

    El tacto: materiales suaves y naturales

    También a través de la piel percibimos la suavidad, la rugosidad o la dureza de los materiales. Rodéate de los más naturales, en tejidos, revestimientos de muebles, pinturas... No solo aportan mayor calidad sensorial (son más agradables al tacto), sino que son transpirables y conforman la piel de tu casa. Y sigue la lógica de las estaciones, manteniendo la temperatura en un rango óptimo, sin abusar del aire acondicionado en verano y moderando el uso de la calefacción en invierno.

    El gusto: saborea cada rincón de tu casa

    No podemos olvidar el gusto, que en una casa suele estar limitado a la cocina. Pero todo lo que compone tu casa configura la calidad del aire que respiras y que, en cierta manera, saboreas. Reviste tus paredes y muebles de materiales naturales que no aporten una carga química tóxica, sobre todo si tienes niños que tocan y se llevan todo a la boca.

    fuente:El Muebles/casa sana
    www.genezimuebles.com.mx

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